Análisis del mes de JULIO de 1998 del Servicio Analítico-informativo de la RED VASCA ROJA
1998. EL JULIAZO BIS. ESPAÑA, TURCA, ES EL "HOMBRE
FASCISTA ENFERMO" DE LA UNION EUROPEA. Un año después
de EL JULIAZO, un año después de que el Gobierno
de España organizara contra la izquierda abertzale vasca
la mayor movilización fascista de masas conocida en Europa
después de la desaparición de la Alemania nazi,
fracasado el objetivo de la misma, ese Gobierno ha perpetrado
otro récord fascista: el primer cierre de un diario en
un Estado "democrático" europeo desde 1945. Cierre
ilegal, inconstitucional, del diario EGIN y de su emisora hermana
EGIN IRRATIA, cierre del que -increíblemente torpe- se
ha jactado de ser el autor el Gobierno español. Cierre
disfrazado por la intervención de un juez sumiso que no
ha rechistado cuando así se le ha definido como un títere.
Un cierre fascista.
11. Un último recuerdo de Olmo: cuando se abandonan las armas la explotación revive.
Para terminar completaré el recuerdo de las últimas
secuencias de la película "Novecento" más
arriba iniciado.
Recordemos: los traidores del PCI convencen a Olmo y Olmo convence
a los jornaleros para que entreguen sus armas. Entonces el patrón
-muerto estructuralmente mientras que los jornaleros estaban armados
y ("por estarlo") poseían las tierras- grita
alborozado Y ACERTANDO: ¡el patrón está vivo!.
Mao tenía razón: el poder sale de la boca del fusil.
Cuando los obreros entregan sus armas a los ejércitos que
defienden a los explotadores, la explotación revive y se
afianza y crece.
Corolario: los obreros deben armarse Y NO ENTREGAR NUNCA SUS ARMAS.
Lo que me empuja a conmemorar que este año celebramos el
sequicentenario del Manifiesto Comunista, publicado en 1848, repitiendo
aquí su último párrafo, tan traicionado por
los comemierda de Izquierda Unida y el sedicente Partido Comunista
de España. Acababan así su glorioso panfleto Marx
y Engels:
"Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos.
Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser
alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente.
Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución
Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más
que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar.
¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!"
Justo de la Cueva.